jueves, 1 de octubre de 2015

Singladura num. 18 Simi, isla griega de moda

Antes de zarpar hemos ido a un supermercado a comprar provisiones, sobre todo fruta y verdura. En el muelle un vendedor ambulante nos ha vendido tres sandías. Mientras tanto, Fernando se ha encargado de una limpieza a fondo del interior del barco. Al terminar se ha llenado el depósito de agua número 1, cuyo nivel había quedado bastante bajo. Jaime ha aprovechado también para arreglar algunos cabos, saneándolos y sellando sus puntas.

El objetivo de hoy era la isla de Simi, situada al Sur del Golfo de Hisarönü, muy cerca de la costa turca.

A las 10.30 h hemos largado amarras, zarpando del puerto de Livadhi, en el que apenas quedaban barcos, ya que muchos habían salido a primera hora. Sin viento, ni mar, hemos navegado a motor. Tres horas  después nos aproximábamos al Cabo Kefala, entrando poco después en Agios Emilianos. El embarcadero del pequeño monasterio, que hay en esta cala, estaba ya ocupado por lo que hemos fondeado unos metros mas al Sur. Nada mas tirar el ancla, Fernando se ha echado con un cabo al agua, para ver la forma de fijar en la orilla una linea a tierra. El tipo de rocas allí existentes y la proximidad a bajos rocosos ha hecho que finalmente no se pusiera esa linea.

 
La comida de hoy ha consistido en una ensalada césar y pechuga de pollo albardada, todo ello acompañado de vino blanco muy fresquito. Y para acabar, fruta del tiempo y café con ron. El tiempo de siesta yo lo he aprovechado para escuchar música, básicamente clásica. He comprobado que la 6ª Sinfonía "Pastoral" de L.v.Beethoven va espectacularmente bien a este paisaje.


Después de la siesta hemos levado ancla, dirigiéndonos a otra zona de esta cala Agios Emilianos, situada casi a una milla mas al Este. Se trata de un fondeadero algo mas cerrado que el anterior. En el momento en que llegamos a él, solo había una gran motora allí fondeada, y la barca de un pescador amarrada a la orilla, cerca de su cabaña. Ésta está aislada por tierra, ya que no se ve que exista camino alguno, salvo caminos de cabras, que permita el acceso a ella.


A última hora de la tarde ha arribado otro yate a motor, que ha fondeado cerca, y después ha tirado una linea a tierra. Es una motora británica con un elegante diseño antiguo.


Por la noche, después de cenar ligeramente - a base de un trampó mallorquín y fruta -, hemos estado escuchando música: empezamos con Leonard Cohen para pasar a continuación al modo aleatorio del IPod. La tranquilidad en esta cala es absoluta.

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