lunes, 5 de octubre de 2015

Singladura num. 22 Ak Prasso el paraiso de kitesurfistas

Eran las 06.30 h cuando me he despertado, y quince minutos después saltábamos todos al pantalán para ir al castillo de Khalki. Apenas había amanecido por lo que el sol estaba bajo, y la temperatura era agradable.


El castillo esta en una de las cumbres de esta isla, y a mas de 400 m de altitud. El camino hasta él tiene dos partes muy diferentes. La primera de ellas transcurre por la carretera - de cemento -, que va a los núcleos de población situados al Oeste de la isla.


La segunda parte empieza en la población en la que está ubicado el castillo: Gyali. Esta segunda parte es bastante dura pues el camino es de piedras, estrecho y con una gran pendiente. Esta población de Gyali tuvo en su día una dimensión considerable, como muestra la extensión de terreno que ocupan sus ruinas en las laderas de las dos montañas, separadas por una vaguada.


Por cierto, el panel explicativo de este gran sitio arqueológico, y las obras realizadas en él, solamente está en griego, sin traducción alguna al inglés. Esto es típico de Grecia, a pesar de la importancia que la industria del turismo tiene para el pais. El caso es mas grave cuando, como sucede en muchas obras que han sido financiadas con fondos europeos, los carteles solamente estan en griego. Es cierto que en algunos casos si hay explicaciones en inglés, pero a menudo no es así.


Las obras de restauración de este castillo de la Orden de San Juan de Jerusalen en Gyali parecen estar a cargo exclusivamente del ministerio griego de cultura, pero aun así no parece que tenga mucho sentido el que los textos de ese panel solo vayan en griego. Éste es un idioma totalmente distinto a un lenguaje universal como es el inglés. Además la tipografía empleada en este país es diametralmente distinta a la latina, que es la que se emplea en la inmensa mayoria de paises europeos.


Cuando estabamos cerca de la entrada al castillo nos cruzamos con un matrimonio holandés y su joven hija, que iniciaban la bajada tras haber terminado su visita a la fortaleza. Sin duda, debieron comenzar su excursión a este lugar antes del orto de sol. A las 07.55 h, una hora y diez minutos después de haber saltado a tierra en el puerto, entrabamos al castillo.


En este son notorios los trabajos de restauracion llevados a cabo en sus murallas, en su perímetro, aunque  en el interior apenas queda nada en pie, con excepción de algún muro y la iglesia. Esta estaba cerrada cuando nosotros llegamos, asi que no pudimos conocerla.


A pesar de la bruma de la mañana las vistas que hay desde este emplazamiento estratégico son impresionantes. Desde aqui se divisan perfectamente tanto Alimia como Rodas. La subida a este "kastro" es una subida dura, muy dura, pero merece la pena.


Al bajar, Fernando se nos ha adelantado, pues quería hacer algo de footing. Con él quedamos en encontrarnos en alguna terraza en la playa de Ormos Pondamos, o en el mismo Emborios, para desayunar juntos. Al final él ha ido directamente al barco a ducharse, mientras que nosotros nos hemos sentado en una terraza frente al puerto. Después del desayuno nos hemos duchado a bordo, llenando a continuación los depósitos de agua. Cuando tenemos la posibilidad de cargar agua dulce, llenamos siempre los depósitos, pues nunca se sabe cuando volveremos a tener esa posibilidad. Este agua, que cargamos en los depósitos, solo es utilizada para las labores de limpieza a bordo, incluyendo el aseo personal. Nunca consumimos ese agua como agua potable.

El destino de la singladura de hoy era la punta Sur de la isla de Rodas, un auténtico paraiso de los wind- y kite-surfistas. Es el "Tarifa" griego. A las 10.40 h soltamos amarras del pantalán y levamos ancla, arrumbando Ak Prasso. Media hora después teníamos un viento fuerza 4, por lo que hemos izado mayor y génova, quitando motor. La navegada del día se planteaba muy bien. Sin embargo, a las 12.20 h, en So (36º 04´,0 N, 027º 40´,1 E), hemos tenido que arriar velas y meter motor, ya que el viento había caido hasta fuerza 2. Nos temiamos que Fernando no iba a poder navegar con su vela en ese paraiso de viento del Sur de Rodas. De repente, y de forma inesperada, estando a unas 4 millas del cabo hemos visto en el horizonte, cerca de las playas de dicho cabo, varias velas moviéndose en el aire. Al acercarnos al istmo que une la isla con el cabo Prasso, el viento del Oeste ha arreciado hasta fuerza 4.

Tras doblar esa punta hemos fondeado a las 14.20 h en la playa de sotavento, en So (35º 53´,0 N, 027º 46´,4 E), fuera del campo de navegación de wind- y kite-surfistas, según marcaba una baliza de señalización.


A continuación hemos botado la zodiac, metido los remos en ella y colocado el motor. Jaime ha llevado a Fernando hasta a la playa donde éste ha montado su vela. A su regreso a bordo, nosotros dos hemos comido, ya que Fernando iba a estar un par de horas disfrutando de su deporte favorito.


Los wind- y los kite-surfistas navegan cruzándose continuamente en su camino, aunque respetando cada uno de ellos sus respectivos reglamentos de navegación. Esta es la unica forma de mantener la seguridad de estos deportistas que practican una navegación extremadamente veloz en un espacio compartido.


La mayoría de estos deportistas estaban practicando la vela en la playa de sotavento, aunque otros navegaban en la de barlovento. Con mucho viento la playa de sotavento es la opción menos recomendable, ya que el viento empuja al navegante mar afuera.

A las 18.30 h, tras navegar durante mas de tres horas y media, Fernando nos ha hecho señales desde la playa para que fueramos a recogerle. A esa hora ya iban quedando pocos surfistas en el agua.

La cena ha consistido en pasta, es decir, hidratos de carbono, tan importantes cuando se hace ejercicio. Después hemos estado escuchando música del IPod de Jaime. 

Hoy ha sido uno de esos días claramente productivos.



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