Hoy es otro día de mucho
calor, con 29º C a las 08.00 h, y sin viento. A las 09.25 h, después de
quitar la línea a tierra, hemos
levado ancla, procediendo a salir de la cala.
Nuestro
destino del día es la capital de la isla, la cual está muy
cerca de este fondeadero. Por ello hemos ido
costeando tranquilamente, aprovechando para entrar en otras pequeñas
bahías en la misma ruta.
Nada mas salir de Ormos
Nanou nos hemos encontrado con una pintada en el
acantilado semejante a otras que ya hemos
visto en islas griegas próximas a la costa turca. En la pintada no solo se reivindica la
nacionalidad griega de la isla, si no también el carácter
cristiano de este territorio.
La mayor
bahía visitada hoy antes de nuestro destino ha sido Ormos
Pethi. Parece que algunos navegantes la
confunden con la ensenada de Simi, quizás porque desde la
entrada a la bahía se ven muchos edificios en la ladera de la
montaña que está detrás del puerto de Pethi. Esos
edificios pertenecen en realidad a Simi, que está al
Oeste de aquella colina. Es cierto que las edificaciones de las dos
poblaciones, Pethi y Simi, tienen el mismo
estilo arquitectónico, pero Simi es una población mucho mayor. Por lo demás, ambas
bahías son muy distintas. La de Pethi es mas estrecha y muy
profunda, mientras que Ormos Simi es una gran bahía, muy
amplia, y con dos senos al fondo separados por un saliente, una ancha punta. En el seno de
levante está la ciudad y puerto de Simi, y en el otro, a
poniente, Ormos Emborios.
Pasada la larga bahía de Pethi nos encontramos con el cabo
Koutsoumba. Y tras doblarlo se entra directamente en Ormos
Simi.
Lo
primero que hemos hecho al entrar en la rada de Simi ha sido localizar la
estación de servicio, la cual está en el muelle
Sur del puerto. Como teníamos que hacer combustible nos hemos dirigido a ella, siendo las 11.20 h cuando nos
abarloabamos a su muelle. Poco mas avante de donde estábamos, estaba
amarrado y cerrado un velero
español. Parecía que su tripulación había
desembarcado, y lo había abandonado al menos
temporalmente. Tenía un texto escrito en su aleta de babor, texto que supongo sería su
nombre:
Django Blues.
Una vez llenos los
depósitos de gasoil intentamos amarrar en ese mismo muelle
Sur, aunque algo mas al Este, para poder
saltar a tierra y visitar la ciudad. Sin embargo, el
trafico en este puerto, con entrada y salida continua de barcos, incluido el
ferry, genera un oleaje que hace incómoda la
estancia del barco en la posición que había libre. Por ello, decidimos
recorrer la rada de Sur a Norte, para ver el
waterfront.
El paseo
marítimo estaba vacío, con poco movimiento de vehículos y gentes, y en el
muelle tampoco había muchos barcos amarrados. Si se veía que los distintos puntos de
amarre estaban reservados para barcos concretos. Curiósamente estaba amarrada una patrullera
croata, muy alejada de cualquiera de sus puertos.
Al
final del recorrido, en la orilla Norte, existe una preciosa torre del
reloj situada junto a la luz verde de la
bocana.
Aunque el paseo
marítimo continua a lo largo de esa orilla Norte mas allá de la
bocana, nosotros decidimos partir en
busca de un fondeadero mas seguro, mas tranquilo. Por ello, pusimos
rumbo a la otra rada, a Ormos
Emborios. A las 11.45 h salía el ancla del
pozo, junto con treinta metros de cadena,
para quedar bien agarrada al
fondo. Estabamos en So (36º 37´,3 N, 027º 49´,3 N). En el
fondeadero había ya otros
once barcos, mayoritariamente veleros,
fondeados.
El resto de la
mañana, hasta la hora de la comida, la hemos pasado bañándonos. Por la
tarde, todos salvo yo han ido en la
zodiac hasta la orilla, para subir después a la colina que separa
Emborios de Simi, y asi ver la
ciudad desde el alto. Yo he preferido quedarme a
bordo, leyendo y oyendo música, además de darme algún que otro baño para
mitigar el fuerte calor de la tarde.
A su
regreso nos hemos arreglado y embarcado en el bote para ir a cenar a
Simi. A las 18.45 h hemos zarpado y veinte minutos después amarrabamos el
chinchorro junto a una escalera del muelle, fuera de la
bocana.
El
puerto de Simi estaba lleno, absolutamente lleno de barcos, tanto motoras como
veleros además de muchas
goletas turcas. Esta ciudad está de
moda y a ella llegan barcos de todos los países, incluyendo paises tan
lejanos como Jamaica, o Sudafrica.
El paseo marítimo estaba
abarrotado de gente, entre la que ademas circulan
vehículos, sobre todo motos. En ese paseo, a esa
hora, no cabían dos coches al cruzarse, lo que genera no solo
ruido si no un buen
atasco general. Esa tranquila ciudad que habíamos visto desde la distancia por la
mañana, era ahora un
hervidero. Estaba claro que por la mañana la ciudad duerme.
El
encontrar en esos momentos una taberna para cenar ha sido
complicado, ya que todas estaban
rebosantes de comensales, y las que aún tenían mesas libres, sin ocupar, las tenían
reservadas. Al final sí encontramos una
terraza, junto a la orilla, a un lado de la misma calzada por la que circulaban coches. Aqui aqui no hay
aceras, por lo que algún que otro espejo
retrovisor de los coches que por ahí circulaban,
pasaba muy, muy cerca de los comensales de esta terraza. La cena ha estado bien, pero
sin comparación con la de aquella taberna de la última noche en
Rodas. A las 21.40 h sin ayuda de la Luna, que no había subido sobre el
horizonte, zarpábamos en la zodiac para recorrer la milla que nos separaba del
barco.
Como es ya muy tarde no hemos
izado el bote, lo que haremos mañana temprano. La noche se presenta muy
calurosa, lo que sin duda dificultará nuestro descanso.