Y en un día como hoy, en que a primera hora de la mañana he de partir hacia el aeropuerto, es cuando uno tiene tiempo para ir paseando hasta muelles mas o menos lejanos, como el del ferry en Lakki.
Hacia las 10 h he desembarcado definitivamente del Roc Blanc II, partiendo hacia el pequeño aeropuerto de Leros, en Partheni al Norte de la isla. Al estar al lado de AgMar, la gran marina seca, hemos pasado brevemente por ella dado que Jaime tenía que hacer unas gestiones. Después me ha llevado al aeropuerto, donde he estado haciendo el check-in, el cual solo se puede hacer presencialmente, y no via internet. Esto se debe a que es un aeropuerto muy pequeño, con escaso número de vuelos. Ya había hecho el check-in del vuelo Atenas-Madrid, para la última hora de la tarde, pero no el de la primera conexión. La facturación del equipaje, en mi caso una bolsa de navegación de casi 20 kg de peso, solo se puede hacer una vez ha llegado el policia encargado del control de seguridad, pues tampoco existe espacio para el almacenamiento temporal de los equipajes.
A causa del viento en el área de Atenas, el pequeño bimotor que hace ese trayecto Atenas-Leros ha llegado con bastante retraso. En él ha venido la familia de Jaime, incluyendo sus pequeños nietos, para embarcarse e iniciar la primera singladura de sus vacaciones veraniegas. Mi vuelo de vuelta ha despegado a primera hora de la tarde, concluyendo asi mi travesía por aguas del Dodecaneso.
Han sido prácticamente seis semanas a bordo del Roc Blanc II, en las que hemos recorrido 765 millas. Y hemos visitado numerosas islas griegas de ese archipiélago en el que los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén dejaron su impronta. Además de adentrarnos un poco en la costa SW turca. Considero un privilegio el haber sido invitado de nuevo por Jaime a compartir con él, y otros amigos de tripulación, esta nueva experiencia griega.
Cada travesía, incluso por las mismas aguas, difiere de todas las anteriores, aportando nuevas e irrepetibles vivencias. Niels Bohr, gran científico y buen navegante, para quien el mar era muy importante, en una conversación con su discípulo y amigo Werner Heisenberg dijo aquello de que "cuando miramos mas allá del mar, pensamos que con ello aprehendemos (captamos) un trozo de la infinitud" [,,Wenn wir über das Meer hinausschauen, so glauben wir, damit einen Teil der Unendlichkeit zu ergreifen"]. Sí, yo también considero que esas miradas al horizonte en la mar, constituyen una vivencia muy especial. Por otro lado, dada la diversidad geográfica en Grecia , con el condicionamiento a la movilidad de sus gentes que sus innumerables islas implican, puede haber sido un factor, uno de ellos, que llevase a Sófocles a incluir a los navegantes como una tercera tipología de seres humanos. La verdad es que el navegar, y mas en velero - a una velocidad generalmente pausada y en un medio como la mar -, siempre da mucho juego para pensar....




No hay comentarios:
Publicar un comentario