Por ello, no visitamos algunas pequeñas islas que sí teníamos pensado conocer, y en cambio navegamos hasta el extremo oriental de Grecia, hasta Kastellorizon, lo que no estaba planificado, aunque sí era una opción abierta desde el inicio. Por otro lado, costeamos varios días por el SW de Turquía, lo que tampoco estaba previsto antes de botar el barco en Partheni, al Norte de Leros.
Esta travesía ha tenido singladuras largas y otras cortas, muy cortas, las cuales nos han permitido disfrutar de la estancia en calas de diversas islas, posibilitando largos baños en sus azules aguas y una tranquila audición de música y variada lectura. También hemos conocido lugares tan interesantes como el volcán de Nísiros, el Asklepeion de Kós, la acrópolis de Lindos, el monasterio de Panormitis o la ciudad amurallada de Rodas. Ademas de vivir el paraíso de wind- y kitesurfistas de Ak Prasso. Y hemos arribado a maravillosas calas, como la de Knidos o la de la pequeña isla de Lévitha, con aquella sencilla taberna y su magnífico cocinero. Hemos navegado por una zona del Mediterráneo que pasa por momentos convulsos, tanto desde el punto de vista económico como humano, dada su condición de frontera oriental de este gran mar situado entre Europa, Asía y Africa. Aun sin saber como va a ser el devenir en estos próximos años de esta zona geográfica y estos países, creo que estas son aguas por las que merece seguir navegando. Hay innumerables sitios paradisíacos para conocer, y lugares en los que la historia ha sido tan rica que ha dejado interesantísimos restos arqueológicos dignos de ser visitados. Una travesía por las aguas de la Grecia Clásica forma parte de las "travesías soñadas" por los navegantes europeos, y son sueños que están plenamente justificados.
Sobre mi forma de proceder, de tomar notas, para poder escribir a posteriori este blog ya lo comenté en el Epílogo de la travesía del pasado año, Egeo2104, y a ese capítulo me remito. De nuevo, he de resaltar la agradable compañía a bordo de los distintos tripulantes que este verano hemos compartido distintas singladuras. La vida a bordo suele ser intensa, y para una buena travesía es fundamental la composición de la tripulación. Si esta travesía ha sido asi de agradable, e interesante, es gracias a Jaime R, quien como armador y capitán la ha organizado perfectamente.
Como ya he dicho en otras ocasiones, me encantaría - y lo agradecería sinceramente - recibir comentarios y opiniones de los lectores de este blog de forma que pueda mejorarlos en el futuro, para próximas singladuras. Seguro que hay "areas de mejora" a introducir en ellos, de forma que sean mas útiles a los navegantes, e interesantes para todos en general. Asi quedamos...



maravilloso...
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