Incluso los nuevos edificios mantienen ese estilo, lo cual a mi me parece maravilloso. Hay algunos de esos edificios que se han reconvertido, siendo su uso actual muy distinto al original. Pero siempre manteniendo su estilo. Y en algunas nuevas construcciones se observa que dejan al aire los hierros de los encofrados para una próxima ampliación con nuevas alturas.
En esta ocasión, al pasear por las calles interiores, de la segunda línea, me he encontrado con un edificio en cuyo patio exterior estaban mas de un centenar de inmigrantes ilegales. El recinto esta custodiado por la guardia costera, y en la verja que cierra el recinto colgaba ropa mojada, desde pantalones vaqueros hasta camisetas. En el suelo, además, había bastantes objetos también empapados. Justo al pasar yo por delante de este edificio, salía un pequeño grupo de inmigrantes acompañados por un policia retirando basura a los contenedores. El trato entre policia e inmigrantes era impecable. Para mi, la guardia costera griega - como me imagino que sucede con todas las demás policias europeas - hace un buen trabajo, muy profesional, ante este terrible problema actual.
La presencia de dos marinas en este puerto, una de las cuales es de reciente construcción, atrae a numerosos navegantes, los cuales generan una estimable riqueza para esta población. Lakki es una ciudad limpia, que cuida sus infraestructuras, a pesar de vivir una época de fuerte crisis. En estos últimos doce meses no han dejado de arreglar fachadas y calzadas, el paseo marítimo y las vías mas interiores. Queda bastante por hacer, pero da gusto ver como se invierte en la mejora de la ciudad.
Cuando regresó Jaime del aeropuerto nos fuimos a comer, a una terraza en la bahía de Alinda. Esta idílica isla - como dice otro buen amigo mío, también Capitán de Yate -, tiene numerosos rincones preciosos, con impresionantes vistas a un mar de un azul intenso.
La carretera de Lakki a Alinda, es una carretera muy bonita, aunque algo estrecha, la cual atraviesa varias poblaciones llenas de edificios encalados. Al tener encaladas sus casas, estas poblaciones son muy luminosas, creando con el azul del mar que las rodea una imagen muy viva, muy alegre. Las casas se extienden a lo largo de toda la carretera, mas allá de los nucleos poblacionales. Esa carretera transcurre en muchos tramos junto al mar, junto a las playas de estas ensenadas.
Es interesante ver que los troncos de los árboles existentes en los arcenes de las carreteras, también se encalan, y hasta una altura de un metro aproximadamente. De esta forma se evita que hormigas y otros insectos trepen por ellos hacia las copas. Esta era una práctica habitual en España hasta los años sesenta, cuando las carreteras transcurrían entre arboledas, que daban sombra a los que circulaban por ellas.
Hasta la hora de la cena no hemos vuelto, practicamente, a tierra. Hoy ha sido un día de espera, ya que mañana se producirá el nuevo cambio de tripulación.







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