domingo, 13 de septiembre de 2015

Singladura num. 4 Rumbo Astipálaia en pleno temporal

El viento no ha dejado de soplar durante toda la noche. La temperatura nocturna a bordo es buena, de unos pocos grados superior a los 20º por lo que se puede dormir bien, algo abrigados eso si. En España, y Europa occidental, sabemos que hay una oleada de gran calor, pero aqui la temperatura es muy agradable.

Hoy el desayuno ha sido rápido - solamente un café y algo de bollería industrial -, quedando nuestro habitual desayuno a base de pan con tomate y fiambre y sobrasada mallorquina, tostada con mermelada, y zumo ademas de café, ha quedado para mas tarde si es que ha lugar. A las 08.30 h hemos soltado amarras y levado ancla navegando rapidamente hacía la salida de la ensenada de Katápola. El viento fuera, a las 09.00 h, ya era de fuerza 8, y podíamos intuir la singladura que nos esperaba. Salimos con el génova rizado, con un rizo, a una velocidad de 7 nudos y con mar 3 de aleta.


Dadas las condiciones de la navegada, al pasar por Ormos Paradisia, rumbo al canal que hay entre la isla de Gramvousa y Amorgós, no hemos tenido tiempo para mirar hacia el lugar en el que está varado el mercante Olympia, utilizado en aquella película que ya he mencionado. Ese canal es estrecho y tiene bajos a los que hay que prestar especial atención. Al poco de doblar el cabo Kalotari una racha de viento ha forzado tanto la escota de babor del génova, que la ha deshilachado, y hemos visto también que la otra escota estaba también dañada.


Por ello, hemos metido motor rapidamente, y recogido con gran esfuerzo el génova que daba continuos golpes. La mar y el viento seguían mientras tanto subiendo. El anemómetro marcaba constantemente los 40 nudos, a los que había que sumar los 7 de nuestra velocidad. Es decir, estabamos en pleno temporal, con continuos rociones que nos empaparon la ropa. A partir de ahi hemos tenido rachas de mas de 60 nudos, es decir mas de 110 km/h. Como nos comentaba Lluis Ferrer - navegante y escritor mallorquín, que pasa muchos meses al año en su velero navegando por el Egeo - en estas islas los sotaventos suelen ser peores que los barloventos. Ello se debe a la orografía de estas islas, que al canalizar los vientos por las vaguadas producen fuertes efectos venturi.

Poco después también se ha saltado una de las fuertes cremalleras del bimini, por lo que hemos tenido que recogerlo para que no se destrozara mas. En esos momento se divisaba por el través a estribor Santorini, o Nisos Thira, como se denomina en griego a unas 15 millas.


A las 11.00h, tras dejar por popa el cabo Goniá, al SW de la isla, con rumbo 110º hemos izado mayor con dos rizos. Asi hemos continuado a vela hasta que horas después hemos comprobado que el carro de la mayor se había encasquillado, al salirse la escota de una de sus roldanas. Eran las 14.00h cuando estando en S(36º 38´,26 N, 026º 18´,57 E) hemos recogido mayor y, ya a motor, iniciamos la aproximación a la isla Astipálaia.

Esta isla tiene una curiosa forma, de mariposa, con pequeñas ensenadas y calas, que constituyen buenos refugios. Esto, junto a su estratégica posición en medio del Egeo y cerca de las rutas de los mercantes facilitó durante siglos que fuera una importante base de piratas. En su época los romanos eliminaron esa práctica, pero posteriormente volvió a aparecer la piratería, y solo tras la dominación británica, en época mas reciente, se ha erradicado totalmente. Aunque en la antigüedad esta isla tenía fama de ser muy fértil, hoy en día poco de ello queda.



A las 15.30 h fondeamos en Ormos Vathi, una ensenada al NE de la isla. Es una ensenada muy protegida de los vientos, y en ella además de comprobar los daños que había producido el temporal, queríamos comer y descansar. De nuevo los hidratos de carbono son un buen remedio para reponerse de una navegada como la de hoy, con frecuentes rociones, bandazos y pantocazos . Los spaguetti a la carbonara, junto con una ensalada de tomate y queso ahumado griego, que hemos comido hoy nos han sentado estupendamente.

Avanzada la tarde hemos levado ancla para dirigirnos al lado mas occidental de la ensenada, a media milla aproximadamente, donde había una taberna, "Farotaberna". Al llegar a su pequeño embarcadero nos ha salido a recibir una mujer, ya mayor, que nos ha ayudado a amarrar con el largo de proa, haciendo un simple, pero eficaz, ballestrinque en un noray de cemento. Luego hemos completado el amarre al muelle con otro largo a popa y un spring de proa.


Antes de bajar a tierra la hemos preguntado si estaba abierta la taberna, y nos ha dicho que sí. Cuando hemos entrada en ella, esa misma mujer era la tabernera, estando pintando las paredes del local en ese momento. Era una mujer extraordinariamente activa. En total había tres mesas ocupadas. En una estaba una mujer muy mayor -¿la abuela?-, en otra el marido de la tabernera de tertulia con otro hombre - yo siempre he defendido que las mujeres son mas activas que sus hombres - y en la tercera una pareja jóven. La tabernera nos indicó en la mesa en que podíamos sentarnos, mesa que estaba un poco alejada de las otras tres. Nosotros hubiéramos preferido estar mas cerca de esos otros comensales, ya que la escena era fantástica: las tres mesas estaban charlando entre sí, unas con otras. Es verdad que nostros no entendíamos nada, y que poco hubiéramos podido participar en esa conversación, pero era un escenario magnífico. Para atendernos salió una jóvencita, que con ayuda de la chica que estaba con su pareja ,en la mesa mas cercana, nos entendió bien, pues no entendia suficientemente bien lo que la decíamos en inglés o con gestos. Aquella otra jóven era italo-griega y ademas había estado en España. Asi que ella nos hablaba en italiano y nosotros la respondíamos en español, haciendo entonces ella de puente con la jovencita camarera. Al día siguiente iba a celebrarse el referendum en toda Grecia y suponemos que la conversación de las tres mesas - la tabernera, mas pragmática que todos los demás, estaba atendiendo a la cocina y a la pintura del local - giraba en relación a ese tema, ya que a veces mencionaban a políticos de nombre conocido por nosotros. No les preguntamos nada sobre su tema de conversación, pero era maravilloso ver como hablaban y gesticulaban, al buen estilo mediterráneo. Por otro lado, no parecía que por esos lares hubiera "colegio electoral" alguno al que fueran a ir a depositar su papeleta. Toda la escena era propia de una obra de teatro griego clásico.

La cena fue a base de ensalada griega y salmonetes en salsa, todo ello regado con medio kilo del vino de la casa. Ya tarde nos hemos retirado al barco, pues nos ha encantado esa escena entre las tres mesas.







No hay comentarios:

Publicar un comentario