A las 08.45 h hemos botado el chinchorro, con el que hemos ido hasta un pequeño embarcadero delante de un supermercado, que ya habíamos visto anoche desde la rada. Hemos comprado productos frescos, como tomates y fruta, además de pan. El pan griego, guardado en bolsa de tela, dura perfectamente unos tres días, o incluso mas. Nosotros practicamente solo lo tomamos en el desayuno, y además tostado. A ese supermercado han llegado también las tripulaciones de otros dos barcos, italianos concretamente, que han amarrado sus zodiacs junto a la nuestra en el mismo embarcadero. Media hora después regresabamos al barco, e izábamos el bote, estibándolo a proa en cubierta.
La perspectiva de permanecer en este fondeadero un par de días - antes de ir a la capital Kos, en donde se embarcará el tercer tripulante, Fernando, cuatro días después -, para estar asi protegidos del meltemi, no nos hacía mucha ilusión. Por ello, lo mejor que podíamos hacer era navegar rumbo Sur o SE, teniendo viento y mar a favor.
Apenas pasadas las once, zarpamos hacia Yialí, isla situada relativamente cerca, y al Sur de Kos. La mar y el viento han venido de popa cerrada, hasta doblar la punta Sur de la isla. Hemos fondeado a las 12.55 h, en su bahía Sur, largando 30 m de cadena a pesar de que el calado era solo de unos 5 m.
Una hora después de fondear el viento ya subía a fuerza 7, aunque al estar a sotavento no había apenas ola. La tarde ha sido tranquila, muy tranquila: tarde de "medio siesta", lectura, cruce de whatsapps y llamadas de teléfono a casa. Yo además, con los cascos, he escuchado música; en concreto el Triple Concierto de L.van Beethoven. Mientras lo escuchaba, recordaba yo a un viejo y querido amigo cuyo jovencísimo hijo es un virtuoso del violín, y que como solista, nos deleitó tocándo ese Triple Concierto hace un par de años en un magnífico concierto. Es una obra impresionante, que uno nunca se cansa de escuchar.
A las 17 h hemos visto un gran crucero amarrado en la isla de Nísiros, en el puerto de Mandraki. En esa isla existe un volcán, visitado por los cruceristas de los barcos que arriban a la isla todos - o casi todos - los días en temporada alta. Mañana tenemos pensado navegar hasta ella y asi poder visitar su cráter.
Al atardecer se ha producido el relevo en los barcos fondeados en esta bahía: después de zarpar el alemán de la mañana, han arribado dos catamaranes, uno de ellos muy grande - un 450 -, y un velero. El patrón de éste, un charter griego, debía ser alemán por la forma en que ha anclado.



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