miércoles, 9 de septiembre de 2015

Singladura num. 2. Rumbo Lévitha

Hoy nos hemos levantado, siguiendo nuestra sana costumbre, muy pronto. A ello ayuda también el que nos solemos acostar temprano, "como las gallinas". Para desayunar hemos ido a un bar del mismo paseo marítimo, que la verdad sea dicha no es muy recomendable. Después del desayuno, Jaime ha ido a Partheni, a la marina AgMar, para ver si tenían la pieza de la boca del depósito de agua de babor. La primera pieza que ha traído era un poco pequeña, por lo que ha tenido que regresar en busca de una mayor. Entre esas piezas que se guardan en los almacenes sin mucho control él ha encontrado una que sí se ajusta bien a la boca del depósito. Y ha cambiado rápidamente la pieza que bloqueaba la apertura de esa boca del depósito.



Pensábamos que ibamos a permanecer todo el día en Lakki, pero el electricista de AgMar ha venido antes de lo previsto trayendo la nueva batería de motor, que ha sustituido. Por ello, a las 13 h hemos preparado todo para zarpar inmediatamente. Media hora después soltabamos amarras, arrumbando Lévitha.


Al salir de la bahía de Lakki el viento era de componente Norte y fuerza 3 subiendo a 4. Asi que hemos izado velas, navegando plácidamente escuchando el viento y como la roda cortaba el agua. Dada la hora que era, hemos decidido comer a base de fruta, lo que siempre sienta bien. Ha sido una singladura muy, muy agradable.

A tres millas de la isla de destino hemos arriado velas y metido motor, entrando a las 17 h en Ormos Lévitha. El viento ha ido arreciando según nos hemos ido acercando a esta cala, en la que hay múltiples boyas para amarrar, evitando así utilizar el ancla para el fondeo. de Ahí nos estaba esperando un marinero en un bote, el cual nos ha indicado la boya en la que debíamos amarrar, ayudándonos él mismo en esa maniobra. Antes de que se fuera en busca del siguiente barco, que entraba en ese momento en el fondeadero, le hemos preguntado por la existencia de una pequeña taberna que el derrotero inglés, el Pilot, señala en la isla. Nos ha dicho que está a unos 10 minutos andando, subiendo una cuesta por un camino que él mismo nos ha indicado. Es una taberna que no se ve desde el agua.


A continuación nos hemos puesto a montar la zodiac, que estaba estibada en su bolsa. Una vez montada, la hemos botado, colocándo el motor fuera borda. Éste ha fallado al ir a ponerle en marcha, lo que nos ha obligado, un par de horas después, a ir a remo al pequeño embarcadero desde el que iniciar la subida a la taberna. Por cierto en este fondeadero no hay cobertura de telefonía, asi que ni se puede usar el móvil, ni se pueden consultar páginas web de agencias de meteorología, prensa diaria, etc. Estamos tan acostumbrados a estar siempre comunicados, que la estancia en esta isla resulta ser una "cura" de móvil.


Al llegar a la taberna nos ha recibido el mismo marinero que habíamos conocido un par de horas antes, convertido ahora en tabernero. Éste, cuando nos había ayudado a amarrar el barco a la boya, solo nos había informado de la taberna, pero no intentó "vendernos" las bondades de ella. A esta solo acceden los pocos habitantes de la isla - unos pocos pescadores, además de los que trabajan en la taberna - y los tripulantes de los barcos que amarran en el fondeadero. La taberna es un simple chamizo, sin mas pretensiones. Al llegar nos encontramos con otras dos mesas ocupadas: una por cinco tripulantes suizos y otra por unos franceses. Mas tarde llegó una pareja de italianos. Al pasar al lado de la mesa de los suizos vimos que algunos de ellos estaban comiendo un asado, con salsa, que tenía muy buena pinta. Esto facilitó nuestra elección para la cena entre los escasos platos que constituyen la carta de esta taberna: sin dudarlo, los dos escogimos ese asado de cabra con patatas. Antes tomamos tzatziki, para cerrar la cena con un postre sencillo, flan y sorbete de limón. Ese asado de cabra que hemos tomado en esta sencilla, humilde, taberna estaba delicioso. Y ha sido un referente dificil - mas bien imposible - de superar de aqui en adelante durante toda esta travesía.


Antes de regresar al barco le hemos preguntado al tabernero - ya que ellos si tienen radio de onda media - por la predicción meteorológica para mañana. Nos ha dicho que ya entra el meltemi, y que si vamos hacia el Este, rumbo Amorgós, vayamos temprano y de forma directa, ya que después es posible que no tengamos sitio en el puerto donde refugiarnos.

La vuelta al barco ha sido un poco mas complicada de lo previsto, porque el camino no esta bien marcado, sin luz y la noche era cerrada. Solo teníamos la ayuda de nuestra linternas. En la cuesta abajo, camino del embarcadero, nos hemos ido encontrando las tres tripulaciones - los suizos, los franceses y nosotros - rehaciendo de vez en cuando nuestra marcha en busca del camino correcto. Ya en el embarcadero hemos comprobado que no nos funciona la luz de fondeo, lo que anotamos para su próxima reparación.






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