Como nos habían dicho que la botadura del barco sería a primera hora, a las 08.40 h estábamos ya en la recepción de la marina seca. En ese momento nos han dicho que la botadura sería algo mas tarde, quizas a mediodía, pues tenían que izar y botar otros barcos antes. Por ello, para no perder el tiempo, hemos subido al barco, avanzando en su preparación. Así, hemos envergado el génova, en el enrollador, colocando también sus escotas, y después hemos puesto la capota y el toldo, tan necesario en el Mediterráneo.
Jaime ha revisado las llaves de los grifos de fondo, las baterías y la ejecución de todas las tareas de mantenimiento que había pedido que le hicieran al barco durante su varada de invierno. Es decir, los controles que siempre hay que hacer antes de la primera singladura de cada temporada. Al final, hemos subido nuestras bolsas de viaje - de unos 20 kg de peso - para poder estibar mas tarde, ya en Lakki, la ropa y los demas enseres personales, una vez hayamos preparado los camarotes.
A las 14.00 h el travelift ha recogido el barco de su cuna, y media hora después estaba ya en el foso, "la piscina", en el agua. A pesar de que por la mañana las baterías parecían estar en buen estado y cargadas, al ir a poner el motor en marcha la batería de éste ha fallado. Utilizando una bateria externa se ha puesto en marcha de forma que pudiésemos navegar hasta Lakki, el puerto de esta isla en el que finalizar los preparativos para esta travesía. Hemos partido de Partheni a las 15.05 h y una hora y media después amarrabamos en Lakki Marina.
Ya en Lakki lo primero que hemos hecho ha sido conectar a la torre de electricidad del muelle y a la torre de agua, para llenar los depósitos. A continuación hemos ido a un supermercado a aprovisionarnos, pasando después por una estación de servicio en donde cambiar las bombonas de gas por otras llenas. También hemos pasado por una tienda de telefonía para adquirir una tarjeta de wifi. Mañana parece que nos traerán una nueva batería de motor, con la que poder partir. Jaime ha visto que ha de cambiar la boca de uno de los tres depósitos de agua, ya que el tapón de cierre se ha bloqueado,
De vuelta a la marina, yo me he ido a pasear por el muelle y la ciudad. Esta es una población muy agradable, con edificaciones estilo art decó, estilo propio de "entre guerras", entre las dos grandes guerras que sufrió Europa en el siglo pasado. Son edificaciones que construyeron los italianos a partir de 1912, durante su dominación de Leros y de las otras islas actualmente griegas. Es un estilo que en Madrid tenemos - o teníamos ya que muchos chalets se han "reedificado", cambiando su estilo original - en el Viso, ese barrio próximo al estadio Bernabeu.
En este año, que ha transcurrido desde nuestra última estancia en Leros, han remozado fachadas de edificios y arreglado calles y paseos. Da gusto ver como se invierte en el cuidado y mejora de una población.
Durante ese paseo mío me encontré con unos amigos, Miguel y Dora, a los que hacía 20 años que no veía, aunque yo sí sabía que estaban en Leros. Coincidí con ellos en un puerto del Levante español en donde yo tenía amarrado mi barco, y donde ellos estaban rehaciendo el que habían comprado. Él, aunque médico de formación, había decidido vender el laboratorio que poseía y dar la vuelta al mundo en ese barco, que durante cinco años él había rehecho con sus propias manos. Tras dar la vueta al mundo, ya en el Egeo arribaron a Leros, y entonces el consideró que esta isla era el lugar para quedarse a vivir. Desde entonces pasan unos meses en España, y el resto del año en Grecia, siempre con base en esta isla. Estuvimos hablando un largo rato, aportándome muchísima informacón sobre estas islas y sus calas y puertos. Como suele suceder cuando se recibe tanta información, uno termina por no ser capaz de memorizarla en su totalidad. Solo los datos mas inmediatos, aquellos que pueden afectar a la navegación de los días mas próximos según el plan de navegación previsto.
Siempre me ha gustado encontrar a viejos amigos, recuperando "tiempos pasados". Y ver como hemos evolucionado todos, en lo bueno y en lo malo. Miguel y Dora partían al poco tiempo rumbo a islas situadas mas al norte, y nosotros al día siguiente hacia el centro del Egeo, por lo que no había posibilidad de un nuevo encuentro.
Para cenar hemos escogido un restaurante situado muy cerca de la marina, y que ya conocimos el año pasado. Es el restaurante Ostria, donde se come francamente bien. Yo he tomado aqui una de las mejores mousakas que he tomado en este país. Y un delicioso postre de extraño nombre, receta propia de la familia que regenta el restaurante. La persona que lleva la relación con los clientes es una mujer jóven, que ha viajado por España - desde Barcelona hasta Córdoba, pasando por Valencia y Madrid -, y a la que le encanta nuestro país. Con una mentálidad fatalista, típicamente mediterránea, nos decía que temía que debido a la situación por la que esta pasando Grecia ella quizás no iba a poder seguir viajando tanto como hasta ahora. Faltaban días para el referendum de primeros de Julio, y ese temor estaba en el aire.






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