Queríamos llegar pronto al puerto de Palon - o Paloi, en griego - en la isla de Nísiros para no tener problemas de amarre en su puerto. Son cuatro millas escasas las que hay entre el fondeadero de Yiali y ese puerto, y con un buen rumbo para estos vientos y mar. La navegación ha sido muy placentera.
En el puerto hemos amarrado en el muelle de levante, muy cerca de la bocana.
Como ibamos a pasar el día en esta isla, recorriéndola de cabo a rabo, Jaime ha alquilado un pequeño coche, ideal con las carreteras que hay. La mujer de la oficina de alquiler de coches nos ha recomendado ir al cráter del volcán por la tarde, cuando el sol esté bajando y el calor sea algo menor.
Primero hemos ido a Mandraki, la población mas importante de la isla. En su puerto es donde atracan los cruceros que visitan la isla, asi como los ferries y los barcos pesqueros de la flota local. Hoy es el día que la iglesia ortodoxa griega celebra el bautizo de los niños, por lo que las escaleras que suben al santuario de Panagia Spinalli - es decir, la Virgen de Spinalli - estaban muy engalonadas. Este santuario ocupa el antiguo castillo de la Orden de San Juan de Jerusalen, la actual Orden de Malta. El Dodecaneso es el territorio en el que esta orden se expandió una vez expulsada de Tierra Santa, con Rodas como su centro.
De ahí hemos ido a ver Palaiokastro, la antigua acrópolis de Mandraki. Basicamente quedan en pie sus enormes murallas, habiendose restaurado gran parte de ellas con fondos europeos. Las vistas desde esa posición son impresionantes. Se puede ver no solo Yiali, sino también la costa turca.
A continuación hemos marchado a Embrios, una población practicamente deshabitada, aunque hay un par de tabernas. En una de ellas, de nombre Balcani por tener un balcón desde el que se divisa el cráter del volcán, hemos comido a pesar de ser una hora temprana, las 13.30 h. Hoy hemos tomado flores de succhini con queso y rebozadas, seguidas de cabra asada con guarnición de arroz. De postre, tomates dulces, típicos de Nísiros.
A continuación hemos ido a un antiguo puerto en el Este, Avlakki. La carretera es en realidad un camino estrecho, lleno de curvas, con un desnivel total de mas de 300 metros, y por el que no circula nadie. Ese puerto no es tal, sino unas ruinas, algunas de ellas sumergidas a poca profundidad. Allí solo había unos pocos pescadores aficionados. Desde luego no merece la pena la "excursión" hasta ese lugar.
Después hemos subido hasta Nikia, población situada en una cota muy alta del borde del cráter. En una de las dos tabernas de la plaza nos hemos sentado, y tomado un cappuchino fredo delicioso.
Mientras que estabamos disfrutando del café han llegado cuatro autobuses con turistas del crucero que ha atracado hoy en Mandraki. Por supuesto, han invadido este pequeño pueblo. Detras de la plaza hay un mirador desde el que se ve muy bien el cráter y la magnitud de la erupción que generó este enorme valle.
Este volcán es el volcán activo mas jóven del Egeo ya que su última gran erupción fue hace solo 15.000 años. Se estima que entonces lanzó al aire mas de 20.000 millones de toneladas de piedra, lava, etc. La erupción mas reciente fue en 1933, precedida por otras dos en el Siglo XIX. Hace menos de veinte años, en el periodo de 1996 a 1998, se registraron en esta isla unos 1.600 seismos de intensidad máxima de 5,3 en la escala Richter.
Dada la hora, hemos ido derechos al volcán. En éste se puede - lo que suele ser extraño en volcanes activos - andar por el mismo crater, salvo una zona delimitada del centro. Esta es un área de acceso prohibido por el tipo de suelo existene, lleno de cavidades.
Dentro de la zona por la que si se puede andar, hay lugares en los que se siente como la tierra esta hirviendo a unos metros bajo los pies. Es impresionante escuchar el rugir generado por esa ebullición subterránea, y sentir el movimiento tembloros de la tierra bajo uno mismo.
Hay muchas fumarolas, tanto en el centro del crater como en sus bordes, y un intenso olor a sulfuro impregna todo el ambiente que aqui se respira.
Esta ha sido una experiencia memorable, ya que no es frecuente tener la oportunidad de pisar un cráter activo, aunque por el momento éste solamente emita gases sulfurosos.
Cerca del cráter hay un pequeño anfiteatro, al aire libre, donde se informa a grupos de visitantes acerca de este volcán, su historia, etc. En este valle existen también algunas explotaciones ganaderas, con ganado de todo tipo: bovino, porcino y vacumo. Además de existir otras explotaciones avicolas.
Para terminar el periplo por la isla hemos regresado al puerto, a Palon. Desde ahi hemos visitado las obras inacabadas de un magno balneario, obras que llevan años sin concluir. Era un proyecto demasiado ambicioso para la posible demanda de baños termales que esta isla podía ofrecer, y la falta de financiación acabó con el proyecto.
Por la noche hemos cenado en una de las tabernas del puerto, la taberna Afrodita. Su dueña nos ha estado explicando como es la vida en invierno en Nísiros, ya que esta isla depende del turismo, y sobre todo del turismo de cruceros. La taberna, al igual que los demas negocios enfocados al turismo, cierra a partir de mediados del otoño, y no abre hasta el inicio de la primavera siguiente. En su caso, dado que su marido trabaja todo el año en el ferry Nísiros-Kos, un cierto nivel de ingresos lo tienen asegurado. Los demas habitantes de la isla viven de las ganancias obtenidas en la temporada turística, o emigran a grandes islas o ciudades como Atenas. El volcán es, por tanto, el recurso natural del que vive esta isla.
También nos contó que la bocana del puerto exige su dragado anual, con un coste aproximado de cincuenta mil euros. Y nos dijo - mas bien se quejó - que el actual gobierno griego había decidido, inexplicablemente, eliminar la tasa por el uso del puerto a los barcos - mas de 40 al día - que atracan en él. Ella no entendia esta decisión, pues eliminaba una fuente de ingresos necesaria para la isla. Y nosotros tampoco lo entendimos, ya que solo cobrando 10 €/dia y barco se cubría el coste del dragado.














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