domingo, 13 de septiembre de 2015

Singladura num. 4 Rumbo Astipálaia en pleno temporal

El viento no ha dejado de soplar durante toda la noche. La temperatura nocturna a bordo es buena, de unos pocos grados superior a los 20º por lo que se puede dormir bien, algo abrigados eso si. En España, y Europa occidental, sabemos que hay una oleada de gran calor, pero aqui la temperatura es muy agradable.

Hoy el desayuno ha sido rápido - solamente un café y algo de bollería industrial -, quedando nuestro habitual desayuno a base de pan con tomate y fiambre y sobrasada mallorquina, tostada con mermelada, y zumo ademas de café, ha quedado para mas tarde si es que ha lugar. A las 08.30 h hemos soltado amarras y levado ancla navegando rapidamente hacía la salida de la ensenada de Katápola. El viento fuera, a las 09.00 h, ya era de fuerza 8, y podíamos intuir la singladura que nos esperaba. Salimos con el génova rizado, con un rizo, a una velocidad de 7 nudos y con mar 3 de aleta.


Dadas las condiciones de la navegada, al pasar por Ormos Paradisia, rumbo al canal que hay entre la isla de Gramvousa y Amorgós, no hemos tenido tiempo para mirar hacia el lugar en el que está varado el mercante Olympia, utilizado en aquella película que ya he mencionado. Ese canal es estrecho y tiene bajos a los que hay que prestar especial atención. Al poco de doblar el cabo Kalotari una racha de viento ha forzado tanto la escota de babor del génova, que la ha deshilachado, y hemos visto también que la otra escota estaba también dañada.


Por ello, hemos metido motor rapidamente, y recogido con gran esfuerzo el génova que daba continuos golpes. La mar y el viento seguían mientras tanto subiendo. El anemómetro marcaba constantemente los 40 nudos, a los que había que sumar los 7 de nuestra velocidad. Es decir, estabamos en pleno temporal, con continuos rociones que nos empaparon la ropa. A partir de ahi hemos tenido rachas de mas de 60 nudos, es decir mas de 110 km/h. Como nos comentaba Lluis Ferrer - navegante y escritor mallorquín, que pasa muchos meses al año en su velero navegando por el Egeo - en estas islas los sotaventos suelen ser peores que los barloventos. Ello se debe a la orografía de estas islas, que al canalizar los vientos por las vaguadas producen fuertes efectos venturi.

Poco después también se ha saltado una de las fuertes cremalleras del bimini, por lo que hemos tenido que recogerlo para que no se destrozara mas. En esos momento se divisaba por el través a estribor Santorini, o Nisos Thira, como se denomina en griego a unas 15 millas.


A las 11.00h, tras dejar por popa el cabo Goniá, al SW de la isla, con rumbo 110º hemos izado mayor con dos rizos. Asi hemos continuado a vela hasta que horas después hemos comprobado que el carro de la mayor se había encasquillado, al salirse la escota de una de sus roldanas. Eran las 14.00h cuando estando en S(36º 38´,26 N, 026º 18´,57 E) hemos recogido mayor y, ya a motor, iniciamos la aproximación a la isla Astipálaia.

Esta isla tiene una curiosa forma, de mariposa, con pequeñas ensenadas y calas, que constituyen buenos refugios. Esto, junto a su estratégica posición en medio del Egeo y cerca de las rutas de los mercantes facilitó durante siglos que fuera una importante base de piratas. En su época los romanos eliminaron esa práctica, pero posteriormente volvió a aparecer la piratería, y solo tras la dominación británica, en época mas reciente, se ha erradicado totalmente. Aunque en la antigüedad esta isla tenía fama de ser muy fértil, hoy en día poco de ello queda.



A las 15.30 h fondeamos en Ormos Vathi, una ensenada al NE de la isla. Es una ensenada muy protegida de los vientos, y en ella además de comprobar los daños que había producido el temporal, queríamos comer y descansar. De nuevo los hidratos de carbono son un buen remedio para reponerse de una navegada como la de hoy, con frecuentes rociones, bandazos y pantocazos . Los spaguetti a la carbonara, junto con una ensalada de tomate y queso ahumado griego, que hemos comido hoy nos han sentado estupendamente.

Avanzada la tarde hemos levado ancla para dirigirnos al lado mas occidental de la ensenada, a media milla aproximadamente, donde había una taberna, "Farotaberna". Al llegar a su pequeño embarcadero nos ha salido a recibir una mujer, ya mayor, que nos ha ayudado a amarrar con el largo de proa, haciendo un simple, pero eficaz, ballestrinque en un noray de cemento. Luego hemos completado el amarre al muelle con otro largo a popa y un spring de proa.


Antes de bajar a tierra la hemos preguntado si estaba abierta la taberna, y nos ha dicho que sí. Cuando hemos entrada en ella, esa misma mujer era la tabernera, estando pintando las paredes del local en ese momento. Era una mujer extraordinariamente activa. En total había tres mesas ocupadas. En una estaba una mujer muy mayor -¿la abuela?-, en otra el marido de la tabernera de tertulia con otro hombre - yo siempre he defendido que las mujeres son mas activas que sus hombres - y en la tercera una pareja jóven. La tabernera nos indicó en la mesa en que podíamos sentarnos, mesa que estaba un poco alejada de las otras tres. Nosotros hubiéramos preferido estar mas cerca de esos otros comensales, ya que la escena era fantástica: las tres mesas estaban charlando entre sí, unas con otras. Es verdad que nostros no entendíamos nada, y que poco hubiéramos podido participar en esa conversación, pero era un escenario magnífico. Para atendernos salió una jóvencita, que con ayuda de la chica que estaba con su pareja ,en la mesa mas cercana, nos entendió bien, pues no entendia suficientemente bien lo que la decíamos en inglés o con gestos. Aquella otra jóven era italo-griega y ademas había estado en España. Asi que ella nos hablaba en italiano y nosotros la respondíamos en español, haciendo entonces ella de puente con la jovencita camarera. Al día siguiente iba a celebrarse el referendum en toda Grecia y suponemos que la conversación de las tres mesas - la tabernera, mas pragmática que todos los demás, estaba atendiendo a la cocina y a la pintura del local - giraba en relación a ese tema, ya que a veces mencionaban a políticos de nombre conocido por nosotros. No les preguntamos nada sobre su tema de conversación, pero era maravilloso ver como hablaban y gesticulaban, al buen estilo mediterráneo. Por otro lado, no parecía que por esos lares hubiera "colegio electoral" alguno al que fueran a ir a depositar su papeleta. Toda la escena era propia de una obra de teatro griego clásico.

La cena fue a base de ensalada griega y salmonetes en salsa, todo ello regado con medio kilo del vino de la casa. Ya tarde nos hemos retirado al barco, pues nos ha encantado esa escena entre las tres mesas.







sábado, 12 de septiembre de 2015

Visita de Amorgós

Hoy nos hemos quedado en esta isla para poder arreglar el motor fueraborda de la zodiac. Tras localizar un técnico, éste ha recogido el motor poco después de las 10 h. A continuación hemos hecho un par de revisiones a bordo y nos hemos ido a dar una vuelta por Katápola y Minoa, un barrio de esta población.


Amorgós es una isla que pertenece a las Cícladas, no al Dodecaneso. Es la Cíclada mas oriental. En la época helenística tuvo hasta tres ciudades-estados - eso sí las tres compartían la misma moneda -, aunque parece que en aquella época esta isla no tuvo mucha importancia. Esto ya nos da una idea de lo que podía significar el concepto de "ciudad-estado". En siglos pasados sus habitantes tenían fama de ser activos piratas. En esta isla y sus aguas se han rodado películas como "Le Grand Bleu". Sin embargo, es una isla que está fuera de los circuitos turísticos, siendo visitada por no muchos turistas, habiendo solo hostales. La estética de sus edificios, de sus fachadas, es típicamente la de una isla cíclada.


Al bajar de Minoa, hemos visto el horario del autobús que sube a Chora, la poblaciòn en el alto de la colina, y que continua hasta una playa a pie de acantilado, teniendo una parada intermedia cerca del monasterio de la Virgen de la Presentación. Con esa información sobre ese autobús, al tener que esperar al técnico del motor, Jaime se ha ido a buscar provisiones, y yo a la otra parte de la bahía de Katápola, andando junto a la extensa playa. Esta no es - como suele suceder en estas islas griegas - de arena fina, sino de piedra pequeña, de guijarro. Y tampoco es una playa amplia, estando la orilla del mar muy cerca de la carretera. Al tener una zona reservada para los niños, entiendo que debe ser frecuentada por familias.


En esa parte de la bahía existe un pequeño puerto de pescadores, en el que hoy no había actividad debido al meltemi. El viento a esa hora de la mañana era de nuevo de fuerza 6, y eso en la propia bahía, que esta a sotavento. Junto a ese puertecillo existen algunas tabernas y hostales, configurando un entorno muy agradable.


Al regresar al puerto, a la altura de la playa me ha parado la furgoneta del técnico que ha reparado el motor, y me ha acercado al puerto. Era el carburador del fueraborda lo que estaba mal. Esto es algo normal después de un año sin estar en funcionamiento.


Al ir a coger el autobús, como hemos llegado un poco pronto - faltaban unos 15 minutos para su salida -, nos hemos puesto a hablar con el conductor que estaba sentado en la parada junto a otra persona, un hombre de mediana edad. Al decirle que eramos españoles, se lo ha comentado a su vecino, y éste ha empezado a hablar energícamente, y todo ello de forma muy rápida y en griego, que no hay quien lo entienda. Naturalmente gesticulando como buen mediterráneo. Esta claro que "en su casa" los españoles no somos bienvenidos. Ha sido la primera vez que nos hemos encontrado con esta actitud tan negativa hacia nosotros. Y la única, pues en general es todo lo contrario.

El autobús que hemos cogido para subir a Chora y el monasterio nos ha dejado cerca de éste a las 13.25 h, estando éste ya cerrado. La apertura por la tarde era a las 17.00 h, asi que nos hemos vuelto a Chora en el siguiente autobus que subía desde la playa, abajo del acantilado. La cuesta que hay que subir para llegar al monasterio es muy empinada, ya que está situado en pleno acantilado, en un paraje impresionante.


La idea era comer en Chora, y asi hemos hecho antes de continuar visitando esta población. En la primera taberna que nos ha gustado, nos hemos sentado en una mesa, y a pesar de que solo había otra mesa con comensales, el tiempo de espera al tabernero, del servicio a las mesas, etc., es muy lento. Tipicamente isleño, pues para esta gente el tiempo parece pasar muy despacio.


Hemos tomado meatballs, o sea albóndigas, de frutos de mar como entrante y ternera estofada - "veal stifado" - de plato principal, terminando con café. El vino, como siempre, "el de la casa", y medio kilo en total, que es la curiosa medida de volumen que utilizan en estas islas. Chora es un pueblo que debe tener mucha vida nocturna, pues hay bares que solo abren a partir de última hora de la tarde. Esto no es de extrañar dado el calor que hace aqui en el verano.


Como el camino de vuelta a Katápola es largo, y el calor demasiado intenso como para bajarlo andando, nos hemos tomado un nuevo café en la terraza que hay a la entrada al pueblo, junto a la parada del autobús a la espera de éste.


Cuando hemos llegado al puerto, el viento seguía siendo de fuerza 6, y la predicción para mañana es de fuerza 8. Por la noche hemos cenado fruta ya que la comida del mediodía ha sido muy copiosa. La idea es zarpar mañana temprano, rumbo sur que es el mas favorable con el meltemi.


viernes, 11 de septiembre de 2015

Singladura num. 3 El meltemi. Rumbo Amorgós

A las 08.00 h el anemómetro ya registra vientos de componente Norte de fuerza 6. Está claro que estamos bajo la influencia del meltemi. Después de desayunar - nuestro desayuno continental habitual - a las 08.10 h hemos izado la zodiac a bordo, pues ayer por la noche la dejamos amarrada a popa. Un cuarto de hora después soltabamos amarras de la boya, dirijiéndonos a la salida de la cala. El tabernero de ayer nos desaconsejó que recaláramos en Kinarós, una isla en la que pensábamos fondear camino de Amorgós, ya que en ella no hay refugio con este fuerte viento del Norte. A las 09.05 h hemos izado velas con un rizo tanto en mayor como en el génova. La mar y el viento arreciaban, y a las 10 h ya teníamos fuerza 7.




Poco después nos cruzaban a baja altura dos reactores militares griegos con rumbo Este. También nos ha cruzado algún que otro carguero, pero apenas hemos visto veleros en el horizonte.


Pasadas las 14 h fondeamos en Ormos Kalotiri, un fondeadero al SE de la isla Nikouria, separada de Amorgós solo por un estrecho canal. En ella había dos veleros mas, protegidos del viento al estar a sotavento. Antes de comer nos hemos dado un baño. Hoy ha sido el primer día en que Jaime ha cocinado a bordo, pues los dos días anteriores fue fruta lo que tomamos a mediodía, al "mediodía" español. A él le preocupaba esta mañana que el Roc Blanc II perdiera su buena imagen como barco en el que se come especialmente bien. Hemos tomado pasta, que a bordo va muy bien por tratarse de hidratos de carbono. En concreto, hemos tomado spaguetti a la boloñesa, precedidos de una ensalada mixta con toque mallorquín. De postre, un melón griego tipo erizo, seguido de café con Metaxa.



En ese fondeadero hemos descansado hasta las 16.30 h, momento en el que hemos levado ancla, saliendo  por el Oeste de ese canal entre islas . Hay zonas del canal en que hay muy poco calado, por lo que ha de tenerse cuidado al navegar por el.



Hasta doblar el cabo Ag Llias no ha bajado la fuerza del viento, aunque después ha seguido habiendo rachas con fuerza, y de larga duración. Al aproximarnos al muelle, a las 17.40 h, hemos visto un hueco junto a la zona en la que amarran los ferries. La maniobra de amarre se ha complicado bastante debido precisamente a esas rachas de viento de través. Al final hemos amarrado, en este puerto de Katápola, justo delante de la taberna Mythos.


Por la noche hemos cenado en esa misma taberna: Jaime ha tomado un steak y yo cordero "in the spit". Como dicen las notas que escribí entonces en mi cuaderno de bitácora, este cordero "estaba muy, muy bueno, aunque menos que el cabrito de anoche". De postre la tabernera nos ha recomendado un postre casero a base de yogur griego, cabello de ángel y capa de almendras: es muy dulce, pero delicioso.

Después de cenar, he estado conectado a internet, no solo para whatsappear con la familia, si no también para leer la prensa, sobre todo las noticias relativas a Grecia. Estamos en un interesante momento histórico , en el que la prensa - como es habitual - aborda las noticias que surgen con el sesgo ideológico propio de su línea editorial. Yo por eso, a parte de leer prensa española diversa, leo bastante prensa alemana, mucho mas realista sobre la postura de los grandes dirigentes europeos en relación con la situación que vive este país. Este fue un aprendizaje durante otras crisis mundiales, hábito que he mantenido durante años.


En estos momentos se está dando un hecho curioso y es la aparición, en edificios de todo tipo, de banderas de la iglesia ortodoxa griega - de color amarillo con el águila bicéfala [y con "sable en mano"] -, herencia del imperio bizantino. Esas banderas han sustituido a banderas de la Unión Europea, que han desaparecido totalmente de las poblaciones griegas. Esto lo hemos observado incluso en algún barco: ayer uno de los barcos fondeados en Lévitha, de bandera británica, ondeaba aquella bandera en uno de sus obenques.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Singladura num. 2. Rumbo Lévitha

Hoy nos hemos levantado, siguiendo nuestra sana costumbre, muy pronto. A ello ayuda también el que nos solemos acostar temprano, "como las gallinas". Para desayunar hemos ido a un bar del mismo paseo marítimo, que la verdad sea dicha no es muy recomendable. Después del desayuno, Jaime ha ido a Partheni, a la marina AgMar, para ver si tenían la pieza de la boca del depósito de agua de babor. La primera pieza que ha traído era un poco pequeña, por lo que ha tenido que regresar en busca de una mayor. Entre esas piezas que se guardan en los almacenes sin mucho control él ha encontrado una que sí se ajusta bien a la boca del depósito. Y ha cambiado rápidamente la pieza que bloqueaba la apertura de esa boca del depósito.



Pensábamos que ibamos a permanecer todo el día en Lakki, pero el electricista de AgMar ha venido antes de lo previsto trayendo la nueva batería de motor, que ha sustituido. Por ello, a las 13 h hemos preparado todo para zarpar inmediatamente. Media hora después soltabamos amarras, arrumbando Lévitha.


Al salir de la bahía de Lakki el viento era de componente Norte y fuerza 3 subiendo a 4. Asi que hemos izado velas, navegando plácidamente escuchando el viento y como la roda cortaba el agua. Dada la hora que era, hemos decidido comer a base de fruta, lo que siempre sienta bien. Ha sido una singladura muy, muy agradable.

A tres millas de la isla de destino hemos arriado velas y metido motor, entrando a las 17 h en Ormos Lévitha. El viento ha ido arreciando según nos hemos ido acercando a esta cala, en la que hay múltiples boyas para amarrar, evitando así utilizar el ancla para el fondeo. de Ahí nos estaba esperando un marinero en un bote, el cual nos ha indicado la boya en la que debíamos amarrar, ayudándonos él mismo en esa maniobra. Antes de que se fuera en busca del siguiente barco, que entraba en ese momento en el fondeadero, le hemos preguntado por la existencia de una pequeña taberna que el derrotero inglés, el Pilot, señala en la isla. Nos ha dicho que está a unos 10 minutos andando, subiendo una cuesta por un camino que él mismo nos ha indicado. Es una taberna que no se ve desde el agua.


A continuación nos hemos puesto a montar la zodiac, que estaba estibada en su bolsa. Una vez montada, la hemos botado, colocándo el motor fuera borda. Éste ha fallado al ir a ponerle en marcha, lo que nos ha obligado, un par de horas después, a ir a remo al pequeño embarcadero desde el que iniciar la subida a la taberna. Por cierto en este fondeadero no hay cobertura de telefonía, asi que ni se puede usar el móvil, ni se pueden consultar páginas web de agencias de meteorología, prensa diaria, etc. Estamos tan acostumbrados a estar siempre comunicados, que la estancia en esta isla resulta ser una "cura" de móvil.


Al llegar a la taberna nos ha recibido el mismo marinero que habíamos conocido un par de horas antes, convertido ahora en tabernero. Éste, cuando nos había ayudado a amarrar el barco a la boya, solo nos había informado de la taberna, pero no intentó "vendernos" las bondades de ella. A esta solo acceden los pocos habitantes de la isla - unos pocos pescadores, además de los que trabajan en la taberna - y los tripulantes de los barcos que amarran en el fondeadero. La taberna es un simple chamizo, sin mas pretensiones. Al llegar nos encontramos con otras dos mesas ocupadas: una por cinco tripulantes suizos y otra por unos franceses. Mas tarde llegó una pareja de italianos. Al pasar al lado de la mesa de los suizos vimos que algunos de ellos estaban comiendo un asado, con salsa, que tenía muy buena pinta. Esto facilitó nuestra elección para la cena entre los escasos platos que constituyen la carta de esta taberna: sin dudarlo, los dos escogimos ese asado de cabra con patatas. Antes tomamos tzatziki, para cerrar la cena con un postre sencillo, flan y sorbete de limón. Ese asado de cabra que hemos tomado en esta sencilla, humilde, taberna estaba delicioso. Y ha sido un referente dificil - mas bien imposible - de superar de aqui en adelante durante toda esta travesía.


Antes de regresar al barco le hemos preguntado al tabernero - ya que ellos si tienen radio de onda media - por la predicción meteorológica para mañana. Nos ha dicho que ya entra el meltemi, y que si vamos hacia el Este, rumbo Amorgós, vayamos temprano y de forma directa, ya que después es posible que no tengamos sitio en el puerto donde refugiarnos.

La vuelta al barco ha sido un poco mas complicada de lo previsto, porque el camino no esta bien marcado, sin luz y la noche era cerrada. Solo teníamos la ayuda de nuestra linternas. En la cuesta abajo, camino del embarcadero, nos hemos ido encontrando las tres tripulaciones - los suizos, los franceses y nosotros - rehaciendo de vez en cuando nuestra marcha en busca del camino correcto. Ya en el embarcadero hemos comprobado que no nos funciona la luz de fondeo, lo que anotamos para su próxima reparación.






martes, 8 de septiembre de 2015

Singladura num. 1 Botadura. Arribada a Lakki

Como nos habían dicho que la botadura del barco sería a primera hora, a las 08.40 h estábamos ya en la recepción de la marina seca. En ese momento nos han dicho que la botadura sería algo mas tarde, quizas a mediodía, pues tenían que izar y botar otros barcos antes. Por ello, para no perder el tiempo, hemos subido al barco, avanzando en su preparación. Así, hemos envergado el génova, en el enrollador, colocando también sus escotas, y después hemos puesto la capota y el toldo, tan necesario en el Mediterráneo.


Jaime ha revisado las llaves de los grifos de fondo, las baterías y la ejecución de todas las tareas de mantenimiento que había pedido que le hicieran al barco durante su varada de invierno. Es decir, los controles que siempre hay que hacer antes de la primera singladura de cada temporada. Al final, hemos subido nuestras bolsas de viaje - de unos 20 kg de peso - para poder estibar mas tarde, ya en Lakki, la ropa y los demas enseres personales, una vez hayamos preparado los camarotes.


A las 14.00 h el travelift ha recogido el barco de su cuna, y media hora después estaba ya en el foso, "la piscina", en el agua. A pesar de que por la mañana las baterías parecían estar en buen estado y cargadas, al ir a poner el motor en marcha la batería de éste ha fallado. Utilizando una bateria externa se ha puesto en marcha de forma que pudiésemos navegar hasta Lakki, el puerto de esta isla en el que finalizar los preparativos para esta travesía. Hemos partido de Partheni a las 15.05 h y una hora y media después amarrabamos en Lakki Marina.

Ya en Lakki lo primero que hemos hecho ha sido conectar a la torre de electricidad del muelle y a la torre de agua, para llenar los depósitos. A continuación hemos ido a un supermercado a aprovisionarnos, pasando después por una estación de servicio en donde cambiar las bombonas de gas por otras llenas. También hemos pasado por una tienda de telefonía para adquirir una tarjeta de wifi. Mañana parece que nos traerán una nueva batería de motor, con la que poder partir. Jaime ha visto que ha de cambiar la boca de uno de los tres depósitos de agua, ya que el tapón de cierre se ha bloqueado,

De vuelta a la marina, yo me he ido a pasear por el muelle y la ciudad. Esta es una población muy agradable, con edificaciones estilo art decó, estilo propio de "entre guerras", entre las dos grandes guerras que sufrió Europa en el siglo pasado. Son edificaciones que construyeron los italianos a partir de 1912, durante su dominación de Leros y de las otras islas actualmente griegas. Es un estilo que en Madrid tenemos - o teníamos ya que muchos chalets se han "reedificado", cambiando su estilo original - en el Viso, ese barrio próximo al estadio Bernabeu.


En este año, que ha transcurrido desde nuestra última estancia en Leros, han remozado fachadas de edificios y arreglado calles y paseos. Da gusto ver como se invierte en el cuidado y mejora de una población.


Durante ese paseo mío me encontré con unos amigos, Miguel y Dora, a los que hacía 20 años que no veía, aunque yo sí sabía que estaban en Leros. Coincidí con ellos en un puerto del Levante español en donde yo tenía amarrado mi barco, y donde ellos estaban rehaciendo el que habían comprado. Él, aunque médico de formación, había decidido vender el laboratorio que poseía y dar la vuelta al mundo en ese barco, que durante cinco años él había rehecho con sus propias manos. Tras dar la vueta al mundo, ya en el Egeo arribaron a Leros, y entonces el consideró que esta isla era el lugar para quedarse a vivir. Desde entonces pasan unos meses en España, y el resto del año en Grecia, siempre con base en esta isla. Estuvimos hablando un largo rato, aportándome muchísima informacón sobre estas islas y sus calas y puertos. Como suele suceder cuando se recibe tanta información, uno termina por no ser capaz de memorizarla en su totalidad. Solo los datos mas inmediatos, aquellos que pueden afectar a la navegación de los días mas próximos según el plan de navegación previsto.


Siempre me ha gustado encontrar a viejos amigos, recuperando "tiempos pasados". Y ver como hemos evolucionado todos, en lo bueno y en lo malo. Miguel y Dora partían al poco tiempo rumbo a islas situadas mas al norte, y nosotros al día siguiente hacia el centro del Egeo, por lo que no había posibilidad de un nuevo encuentro.

Para cenar hemos escogido un restaurante situado muy cerca de la marina, y que ya conocimos el año pasado. Es el restaurante Ostria, donde se come francamente bien. Yo he tomado aqui una de las mejores mousakas que he tomado en este país. Y un delicioso postre de extraño nombre, receta propia de la familia que regenta el restaurante. La persona que lleva la relación con los clientes es una mujer jóven, que ha viajado por España - desde Barcelona hasta Córdoba, pasando por Valencia y Madrid -, y a la que le encanta nuestro país. Con una mentálidad fatalista, típicamente mediterránea, nos decía que temía que debido a la situación por la que esta pasando Grecia ella quizás no iba a poder seguir viajando tanto como hasta ahora. Faltaban días para el referendum de primeros de Julio, y ese temor estaba en el aire.


lunes, 7 de septiembre de 2015

Llegada a Leros

La llegada a Leros de Jaime R., el armador y capitán del Roc Blanc II, y mía ha sido en el avión de la tarde procedente de Atenas. Hemos salido con retraso pero al ser verano, las tardes son largas y hemos aterrizado antes del ocaso. El avión es un bimotor con cabida para 37 pasajeros, tipo de avión capaz de aterrizar en una corta pista como la de esta isla. En el aeropuerto de Leros estaba esperando un coche de alquiler, que ha alquilado Jaime para movernos hoy y mañana por la isla, antes de embarcarnos.



Primero, nada mas recoger el equipaje, pasamos por la marina seca en la que el barco ha pasado este invierno, marina situada junto al aeropuerto. Nos han dicho que la idea es botar el barco a primera hora de la mañana, asi que estaremos pronto alli.



Después nos hemos ido al hotel, un hotel muy agradable donde ya estuvimos en septiembre pasado. Tras del check-in y dejar las bolsas de viaje en las habitaciones, hemos decidido ir a Pandeli a una taberna que conocimos hace un año. Está al borde del agua, allí donde las tripulaciones de los barcos fondeados en esa bahía dejan sus botes - sus "zodiacs" - cuando vienen a tierra a cenar a una de estas tabernas. Cuando conocimos esta taberna cenamos francamente bien, y por eso la decisión estaba clara. Y hemos repetido. Yo comentaba en mi blog Egeo2014 que en Grecia suelen cocinar el pulpo de forma que queda muy, muy seco y duro. Siempre hay que pedir que no lo pasen, pues al contrario que en España - donde nos gusta la comida mas bien poco hecha - aqui sí les gusta que todo esté muy hecho. En esta taberna, sin embargo, preparan todo muy bien, dejándolo en su punto. Y suelen tener buen pescado, asi que en esta ocasión cenamos también unos deliciosos salmonetes de tamaño mas bien grande. Como suele suceder en estas islas griegas, los taberneros son personas agradables, que buscan entablar una amigable conversación con sus clientes, intentando agradar. Son gente afable, y muy comercial, dicho ésto en el mejor de los sentidos.


Mañana hemos de estar pronto en AgMar, la marina seca, para la botadura del barco, asi que nos hemos retirado pronto a descansar.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Y ahora retomaremos este blog sobre la travesía por el Dodecaneso

Hace unas semanas regresé de Grecia, despues de mi travesía por las islas del Dodecaneso. En este tiempo,  a parte de un par de viajes a las costas españolas del Mediterráneo y del Cantábrico, he ido revisando el fondo fotográfico que me he traído de esa nueva travesía por islas del Egeo. Aunque todavía no he terminado esa revisión, creo que ya es hora de empezar a escribir los posts del blog, e ir avanzando singladura a singladura. Esto lo haré a partir del lunes que viene, para poder seguir entretanto preparando materiales.


Durante diez días sufrimos los efectos del meltemi, lo que nos obligó a modificar la derrota prevista inicialmente para esta travesía. Y como sucede siempre, "tras el temporal viene la calma", así que a partir de aquellos días de fuertes vientos y mar revuelta la meteorología cambió 180º. Tuvimos, es verdad, viento que nos permitió también navegar a vela, pero durante menos tiempo de lo que nos hubiera gustado. Hablaremos de todo ello, de las singaduras a esas islas del Dodecaneso y a alguna de las Cícladas orientales. Y a Kastellorizon, la mas oriental de las islas griegas, situada a mas de 70 millas al Este de Rodas. Y también comentaremos los cinco días que navegamos por la costa turca, recalando en bonitas e interesantes calas.

Así que, en un par de días continuaremos....